domingo, 7 de septiembre de 2014

Bonito motivo (tallado en la flauta) para hablar de vino


"... cierto día me decía yo mismo que el vino es además lo mejor que se ha encontrado como aprovechamiento de la energía solar. Millones de hojas de viña por hectárea, vueltas hacia el sol de la mañana y hacia el de la tarde, y calentadas por el de mediodía, captan sus rayos luminosos. La cepa acumula esta energía de la más sabrosa forma, y no solamente en forma de azúcar, en las bayas de sus uvas que van madurando; más bien son las sustancias no azucaradas las que nos interesan: antocianos del color, taninos dotados de sabrosa astringencia, esencias aromáticas concentradas en las células del pellejo... Más tarde, en la cuba, las fermentaciones liberan la energía inestable y el producto obtenido, refinado de esa manera, depurado, asentado, algunos años o algunos lustros más tarde, devolverá en la copa, con una explosión de olores y sabores, los rayos de sol de un bonito día de verano. Los vinos añejos siempre son el recuerdo de días hermosos; es su reencuentro con el tiempo. La sabiduría popular tiene razón; el vino es realmente el sol embotellado; es el motivo de que sea alegre y de que caliente corazón y espíritu."
 (Emile Peynaud - El gusto del vino)