miércoles, 1 de abril de 2015

jueves, 19 de marzo de 2015

Vivaldeando...


A esto es a lo que llamo yo un "aquí te pillo, aquí te mato." Me explico:

Que te llame un amigo al que no tienes la suerte de ver muy a menudo diciéndote que está en la puerta de tu casa, que se queda un día contigo pero que al día siguiente volverá a marcharse. Que ese amigo sea músico y luthier y que, además, traiga consigo una preciosa guitarra de casi cien años...

Proponerle tocar juntos una preciosa Sonata de Vivaldi y, aunque dijo no haberla escuchado antes, ser capaz de acompañarme y tener el placer de comprobar que aunque la música -llamemos- clásica no es lo que él acostumbra a tocar, el dominio de su instrumento y sus "tablas" fueron capaces de emocionarme de tal forma que decidimos, esa misma tarde, grabarla para nuestro regocijo personal.

Lo de la imagen del post fue un capricho mío. Se levantó un momento del sofá para "no se qué" y le hice una foto a su guitarra...

Vivaldeando es lo que dijo que estábamos haciendo, así que yo le contesté: "Sonateemos, pues."

Gracias Neris, por ese rato magnífico, por tu presencia y, por qué no decirlo también, por tu paciencia.
  

viernes, 13 de marzo de 2015

martes, 10 de febrero de 2015

La Tafelmusik, el Hilo Musical y mi Cup Of Café Con Leche


A estas alturas, creo que no hay que decir que me gusta la música barroca, y muy especialmente aquella en la que interviene la flauta de pico. Me gusta, por lo tanto, la música que compuso G.F. Telemann (1681-1767) y por aquellos años, existía la costumbre de "amenizar" determinadas celebraciones con música de fondo compuesta expresamente para dicho fin. Bodas, banquetes, en las sobremesas o en los postres, los músicos deleitaban a los nobles comensales. En el barroco alemán (y francés) se conocía como Tafelmusik o Música de Mesa. Leí que estos músicos no siempre estaban presentes en el salón como parte del despliegue mientras interpretaban sus conciertos y piezas al efecto.
Un visitante de la corte de Dresde en 1617 y 1629 escribió:
"Detrás de cada cuadro hay un hueco dispuesto de tal modo que es posible tocar música especial por detrás. Cuando uno cena en el salón superior, los músicos están ubicados en el salón de abajo, las puertas están cerradas, y de este modo la resonancia asciende deliciosamente a través de los ventiladores. Arriba, bajo el techo, hay también un arreglo para música oculta, de modo que uno puede escuchar tal música desde treinta y dos ubicaciones diferentes, cada una separada".
 Al margen de esta curiosidad, la Tafelmusik también se interpretaba en muchas casas particulares, donde prácticamente todos los miembros de la familia habían aprendido a tocar algún instrumento, o cantaban... y entre sus costumbres , la música en familia jugaba un papel importante. Lástima que dicha tradición, salvo en el honroso y maravilloso caso de los gitanos y el flamenco, no se mantenga viva en nuestra querida sociedad.